Los precios del oro y la plata experimentaron una caída dramática el 2 de febrero, borrando un valor estimado de 4.02 billones de dólares en el mercado a través de las principales bolsas. La caída fue impulsada por aumentos en los márgenes del CME, toma de ganancias y un dólar estadounidense más fuerte, lo que resalta la volatilidad de los mercados tradicionales de metales. Este ajuste significativo del mercado ha afectado el sentimiento de los inversores a nivel global, con analistas señalando posibles impactos económicos a largo plazo. La caída repentina ha alterado los mercados globales y las carteras de los inversores, planteando dudas sobre la estabilidad financiera en medio de los cambios en las políticas de la Reserva Federal. A pesar de la turbulencia en los mercados de metales, no se han reportado efectos confirmados de contagio en las criptomonedas, manteniendo estables los mercados de activos digitales. Los inversores permanecen vigilantes ante cualquier impacto indirecto que pueda influir en las valoraciones de las criptomonedas.