Las acciones estadounidenses enfrentan una presión significativa debido al aumento de los riesgos políticos y de mercado. El 2 de febrero, los futuros del índice Nasdaq cayeron casi un 1% en el premercado, mientras que el índice S&P 500 retrocedió un 0,43% desde su pico. El VIX, una medida de la volatilidad del mercado, se disparó a 17,44, lo que indica una mayor cautela entre los inversores. La ruptura técnica del Nasdaq, junto con las incertidumbres políticas en torno a la nominación de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal, ha inquietado aún más a los mercados. Los productos básicos también han sido duramente afectados, con el oro y la plata experimentando caídas históricas. Los precios del oro se desplomaron hasta un 12%, y la plata sufrió un desplome relámpago del 36%, lo que llevó a la Bolsa Mercantil de Chicago a aumentar los requisitos de margen. Esto desencadenó una ola de liquidaciones, exacerbando la venta masiva. Los precios del petróleo crudo bajaron un 5,51% hasta 61,62 dólares por barril, mientras que el Bitcoin cayó por debajo de los 75.000 dólares, reflejando una mayor angustia en el mercado. El panorama geopolítico y los indicadores económicos trazan paralelismos con finales de la década de 1970, con tensiones crecientes en Medio Oriente y preocupaciones sobre la política monetaria de EE. UU. Los inversores están cada vez más cautelosos ante posibles errores de política y el impacto de la alta inflación, mientras el mercado se prepara para una mayor volatilidad.