Potencias medias como Canadá, la UE, Japón, Corea del Sur y Francia están intensificando sus esfuerzos para establecer la soberanía en inteligencia artificial (IA) y reducir la dependencia de Estados Unidos y China. Canadá y Alemania han formado una "alianza tecnológica soberana" y están facilitando la adquisición de Aleph Alpha de Alemania por parte de Cohere para mitigar la dependencia de tecnologías críticas. Los Países Bajos han lanzado el "Plan Delta de IA" y una "Fábrica de IA" de 200 millones de euros para enfatizar la soberanía tecnológica y la investigación ética. Corea del Sur aspira a convertirse en una de las tres principales potencias en IA, estableciendo un objetivo nacional de aumentar su presupuesto en IA a 9,9 billones de wones para 2026, enfocándose en grandes modelos, GPUs autónomos y centros de datos. Mientras tanto, países como Estonia y Grecia están integrando la IA a gran escala para proteger sus lenguas y culturas de ser marginadas en el espacio digital.