Japón ha designado el año 2026 como el 'Año Digital' para integrar los activos digitales en los mercados financieros tradicionales, inspirado por los ETFs de criptomonedas de Estados Unidos. La Agencia de Servicios Financieros (FSA) está reclasificando las criptomonedas como productos financieros, allanando el camino para ETFs, operaciones bancarias y activos tokenizados. La ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, anunció recortes fiscales y aprobaciones de stablecoins para apoyar esta transición, con el objetivo de convertir las finanzas digitales en un pilar de inversión convencional. Katayama enfatizó el papel de las bolsas de valores y de productos básicos en la expansión del acceso a activos basados en blockchain, mientras se mantiene la estabilidad del mercado. Destacó el potencial para la diversificación de carteras a través de activos digitales, haciendo referencia al éxito de los ETFs de criptomonedas en Estados Unidos. Gestores de activos como Nomura y SBI están preparando fondos de inversión integrados con criptomonedas, pendientes de la aprobación de la FSA. Los cambios regulatorios durante el último año incluyen permitir que los bancos operen con criptomonedas y la aprobación de la primera stablecoin japonesa vinculada al yen, JPYC. La FSA planea clasificar las principales criptomonedas como productos financieros, mejorando la transparencia y la participación institucional. Las reformas fiscales propuestas buscan reducir la tributación de criptomonedas del 55% al 20% para 2026, alineándose con reformas económicas más amplias para abordar la deflación y fomentar el crecimiento.