Los hackers lograron drenar con éxito 270 millones de dólares de las bóvedas de Drift el 1 de abril, explotando dispositivos comprometidos para obtener dos aprobaciones multisig. Los atacantes tenían transacciones pre-firmadas que permanecieron inactivas durante más de una semana antes de ejecutar el robo en menos de un minuto. Este incidente destaca las vulnerabilidades en los protocolos de seguridad multisig y la necesidad de medidas de protección mejoradas.