Drift Protocol, una plataforma de finanzas descentralizadas, sufrió una brecha de seguridad tras una colaboración de seis meses con un socio. Para enero de 2026, la asociación había establecido una Bóveda del Ecosistema, realizado sesiones de trabajo y depositado más de 1 millón de dólares en capital. Los colaboradores de Drift participaron en reuniones presenciales en varios países durante febrero y marzo, consolidando la relación antes de que ocurriera el ataque.