La reciente explotación de Drift, una plataforma de finanzas descentralizadas (DeFi), ha generado preocupaciones críticas sobre la solidez de los modelos de seguridad basados en multisig. Se informa que los atacantes pasaron seis meses y gastaron un millón de dólares para establecer una presencia legítima dentro de la plataforma, incluso reuniéndose en persona con miembros del equipo, antes de ejecutar el ataque. Este incidente subraya las posibles debilidades en los marcos de seguridad actuales, lo que ha provocado llamados a una reevaluación de las medidas de seguridad en todo el sector DeFi.