Un participante clave en las negociaciones de la Ley CLARITY ha rechazado las afirmaciones de que el consejero delegado de Coinbase, Brian Armstrong, fue el responsable del fracaso del proyecto de ley, y atribuye en cambio ese resultado a la arraigada oposición de los lobistas de la industria bancaria. Esta persona declaró haber sido testigo de cómo Armstrong trabajaba a diario para construir consenso y forjar compromisos en todo el sector cripto a lo largo del proceso legislativo. El relato describe haber pasado días en negociaciones directas frente a lobistas bancarios que tenían la misión explícita de hacer fracasar cualquier legislación sobre criptomonedas, independientemente de sus términos. Esta perspectiva de primera mano contradice directamente las narrativas que culpan a Armstrong, y califica dichas acusaciones de infundadas dada la intensidad documentada de la oposición del sector financiero tradicional a la medida.