A medida que avanza 2026, las preocupaciones del mercado sobre la aceleración de la inflación se han intensificado, con gestores de fondos advirtiendo que el aumento de los precios de los metales y los incrementos de costos impulsados por la inteligencia artificial en energía e infraestructura podrían llevar la inflación más allá de las expectativas. El objetivo de inflación del 2% de la Reserva Federal sigue sin cumplirse, y la incertidumbre se cierne sobre la independencia del presidente de la Fed, que será reemplazado por Trump en mayo. La perspectiva de dos recortes de tasas anticipados de 25 puntos básicos en 2026 ahora es incierta, con la posibilidad de que no haya recortes en absoluto si persisten las presiones inflacionarias. Aunque los mercados de acciones y bonos de EE. UU. aún no han incorporado completamente este riesgo, algunas instituciones están adoptando estrategias defensivas. Los inversores destacan que un rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años que supere el 4,3% podría señalar presiones inflacionarias elevadas y estrés en los mercados financieros.