La criptomoneda Petro de Venezuela, que alguna vez fue promocionada como la primera moneda digital soberana del mundo, ha colapsado oficialmente tras una serie de escándalos de corrupción y fallos técnicos. Lanzada en 2018 por el presidente Maduro, el Petro tenía la intención de eludir las sanciones de Estados Unidos y estabilizar la economía del país respaldándose en reservas de petróleo. Sin embargo, el proyecto enfrentó escepticismo por parte del público y la comunidad internacional, y Estados Unidos prohibió su uso poco después de su introducción. La caída del Petro se aceleró debido a un escándalo de corrupción que involucró a altos funcionarios, incluyendo la detención de Joselit Ramírez Camacho, jefe de la agencia nacional reguladora de la moneda digital. Las investigaciones revelaron que se malversaron miles de millones de dólares a través de contratos petroleros fraudulentos, lo que llevó a la suspensión del Petro y a una represión nacional contra la minería de criptomonedas. El fracaso del Petro pone de manifiesto el colapso más amplio de los sistemas de gobernanza y económicos de Venezuela, mientras el país continúa lidiando con la hiperinflación y la inestabilidad económica.