El conflicto en curso entre Estados Unidos e Irán ha entrado en su tercera semana, evolucionando de un ataque militar rápido inicial a una compleja lucha geopolítica. Esta escalada ha impactado significativamente los mercados globales, que han pasado de una fijación de precios inicial basada en el pánico a una fase de negociación en medio de las hostilidades continuas. Los movimientos clave del mercado incluyen el aumento de los precios del petróleo crudo y el oro, mientras que las acciones y las criptomonedas inicialmente enfrentaron presión. A medida que el conflicto se expande, particularmente con ataques a la infraestructura energética en la región del Golfo, los mercados ahora se centran en el potencial de interrupciones prolongadas en las cadenas de suministro de energía. Esto ha llevado a una reevaluación de las expectativas de inflación y las trayectorias de las tasas de interés, con el dólar estadounidense manteniéndose fuerte en medio de estas incertidumbres. Bitcoin, inicialmente vendido como un activo de riesgo, está comenzando a recuperar su narrativa como un refugio seguro alternativo en medio de preocupaciones sobre el crédito soberano. Los participantes del mercado están monitoreando de cerca desarrollos como nuevos ataques a la infraestructura energética, cambios en el Estrecho de Ormuz y cambios en los objetivos de política de Estados Unidos. Estos factores serán críticos para determinar la trayectoria futura de la fijación de precios de activos globales y las estrategias de asignación de capital.