Bitcoin ha experimentado un aumento notable debido a las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán que influyen en los flujos de capital globales. La criptomoneda está recuperando su estatus como un "activo de escape", aunque el aumento actual está impulsado principalmente por la liquidez y no por la convicción a largo plazo de los inversores. Simultáneamente, se está produciendo una reevaluación del precio del petróleo, el transporte marítimo y las cadenas de suministro globales, mientras que la infraestructura de inteligencia artificial y los pagos a agentes emergen como sectores infravalorados. Este desarrollo sugiere que el rally de Bitcoin podría no ser un pico temporal, sino que podría señalar el comienzo de un cambio estructural más amplio en el mercado.