Estados Unidos ha reportado una disminución significativa en su tasa de inflación, que ha caído al 2.4%. Esto marca un cambio notable en el panorama económico, potencialmente aliviando algunas de las presiones financieras que enfrentan consumidores y empresas. La caída de la inflación podría influir en las decisiones de política monetaria y afectar la dinámica del mercado mientras la Reserva Federal evalúa sus próximos pasos.