El mercado bursátil estadounidense experimentó una venta masiva significativa, borrando casi 1 billón de dólares en valor mientras los precios del petróleo se disparaban hacia los 100 dólares por barril. El 12 de marzo de 2026, el Dow, el S&P 500 y el Nasdaq cayeron cada uno más del 1,5%, impulsados por el aumento de las tensiones geopolíticas y los temores de inflación. Las acciones energéticas fueron las pocas que ganaron terreno en medio de la turbulencia. El aumento en los precios del petróleo, especialmente el crudo Brent superando los 100 dólares, intensificó las preocupaciones sobre una inflación prolongada, lo que podría limitar la capacidad de la Reserva Federal para reducir las tasas de interés. Esta reacción del mercado se produce antes de la reunión de la Fed del 17 de marzo, donde las expectativas de una relajación de las tasas se han reducido. Los sectores industrial y bancario se vieron notablemente afectados, mientras que las acciones energéticas se beneficiaron del aumento de los precios del crudo.