El gobierno de Estados Unidos ha proyectado una disminución significativa en la producción de petróleo de Oriente Medio, estimando una reducción de 9 millones de barriles por día para el mes en curso. Esta caída anticipada podría tener implicaciones sustanciales para los mercados petroleros globales, afectando potencialmente los precios y las cadenas de suministro en todo el mundo.