El gobierno federal de Estados Unidos entró en un cierre parcial el 31 de enero debido a que la Cámara de Representantes no aprobó un proyecto de ley de financiamiento antes de la fecha límite. Aunque el Senado aprobó un paquete de asignaciones por 1.2 billones de dólares para el resto del año fiscal con una votación de 71 a 29, la Cámara no tiene previsto reunirse y votar hasta el 2 de febrero. Este retraso ha provocado una interrupción en la autorización presupuestaria, lo que ha llevado a que algunas agencias federales detengan sus operaciones y que empleados no esenciales sean suspendidos sin goce de sueldo. La Casa Blanca describió la situación como un problema procedimental más que un estancamiento político y urgió a la Cámara a acelerar el proceso de votación. Aunque los mercados esperan un impacto limitado a corto plazo, existe el riesgo de un cierre prolongado si las negociaciones se estancan.