El gobierno federal de Estados Unidos entró en un cierre técnico y parcial a la medianoche del 31 de enero después de que la Cámara de Representantes no lograra aprobar un proyecto de ley de financiamiento a tiempo. Aunque el Senado aprobó un paquete de asignaciones por 1.2 billones de dólares, la Cámara no tiene previsto votar hasta el 2 de febrero. Como resultado, algunas agencias federales detendrán sus operaciones y los trabajadores no esenciales podrían enfrentar suspensiones temporales. La Casa Blanca describió la situación como un problema procedimental, con los mercados anticipando un impacto limitado a corto plazo, aunque persisten las preocupaciones sobre un cierre prolongado.