Se anticipa que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Estados Unidos para diciembre muestre un repunte temporal, con datos programados para su publicación el 12 de enero. Este aumento esperado se atribuye a ajustes estadísticos tras el regreso a operaciones normales de la Oficina de Estadísticas Laborales. El mercado prevé un ligero aumento en el IPC general interanual, de 3.0% a 3.1%, mientras que se espera que la tasa anual del IPC subyacente se mantenga en 3.0%. A pesar del repunte anticipado del IPC, el mercado laboral estadounidense continúa enfriándose, como lo evidencian los datos de nóminas no agrícolas de noviembre que muestran un aumento en la tasa de desempleo al 4.6%, el nivel más alto en casi cuatro años. Sin embargo, la fiabilidad de estos datos es cuestionada debido al reciente cierre del gobierno. Los futuros de tasas de interés sugieren que la Reserva Federal probablemente mantendrá las tasas sin cambios en enero, con posibles recortes de tasas especulados para marzo, abril o junio, aunque ninguno ha alcanzado un consenso de precios superior al 50%. La publicación del IPC de diciembre podría aumentar la volatilidad del mercado, con tres escenarios potenciales: una lectura en línea con las expectativas, un exceso significativo que aumente las preocupaciones inflacionarias, o una caída pronunciada que refuerce las expectativas de flexibilización. Cada escenario podría impactar de manera diferente los activos de riesgo y las expectativas de tasas de interés, destacando la importancia de monitorear los datos de cerca.