En el Foro Económico Mundial de Davos 2026, Estados Unidos y Europa mostraron enfoques divergentes respecto a la regulación de las criptomonedas. El expresidente Trump, hablando en el evento, reiteró su ambición de posicionar a Estados Unidos como la "capital global de las criptomonedas" y expresó su apoyo a la Ley de Estructura del Mercado Cripto, señalando una dirección legislativa pro-cripto. En contraste, el Banco Central Europeo (BCE) criticó las criptomonedas privadas y las stablecoins que generan rendimiento, abogando por las monedas digitales de bancos centrales (CBDC) como esenciales para la estabilidad financiera. La postura del BCE destaca un enfoque cauteloso hacia las monedas digitales privadas, enfatizando los riesgos potenciales para la soberanía financiera. A pesar del enfoque en las stablecoins y la tokenización, el progreso regulatorio en ambas regiones sigue limitado por las restricciones domésticas existentes.