La teoría del "protocolo gordo", que sugería que el valor en el espacio de las criptomonedas fluiría principalmente hacia las cadenas de bloques subyacentes, ha evolucionado. Para 2026, el valor se dirige cada vez más hacia "puntos de control" como las interfaces de usuario, los lugares de intercambio y las entidades capaces de tokenizar activos. Estas áreas están capturando tarifas significativas independientemente de qué cadena de bloques o aplicación prevalezca. Liderando en varios sectores están entidades como Phantom, que domina el mercado de billeteras Solana con ingresos anualizados de 105 millones de dólares, y Ethereum, que sigue siendo una capa central de liquidación con 300 millones de dólares en ingresos anuales. Hyperliquid ha monopolizado el mercado de contratos perpetuos, generando hasta 1.000 millones de dólares anuales, mientras que Aave lidera en préstamos DeFi con 115 millones de dólares en ingresos. Otros actores notables incluyen a BlackRock BUIDL en protocolos RWA, EigenLayer en restaking y Tether en la emisión de stablecoins, cada uno capturando una cuota de mercado y ingresos sustanciales. Estos desarrollos destacan un cambio hacia plataformas y protocolos que controlan la liquidez, la intención del usuario y los asentamientos financieros, marcando una nueva era en el panorama de las criptomonedas donde el valor se concentra en áreas estratégicas "gordas".