Las recientes pruebas de seguridad post-cuántica de Solana, realizadas en colaboración con Project Eleven, revelaron una reducción significativa del 90% en la velocidad de la red. Los ensayos, dirigidos a prepararse para futuras amenazas cuánticas, mostraron que las firmas resistentes a la computación cuántica son hasta 40 veces más grandes que los métodos criptográficos actuales, afectando gravemente el rendimiento de las transacciones. Este impacto en el rendimiento genera preocupaciones sobre la escalabilidad y la ejecución de Solana en condiciones reales. Las pruebas destacaron vulnerabilidades estructurales, ya que el diseño de Solana expone las claves públicas directamente, aumentando el riesgo de ataques cuánticos. El CEO de Project Eleven, Alex Pruden, enfatizó la urgencia de abordar estos riesgos, señalando que los sistemas cuánticos podrían recuperar las claves privadas rápidamente. Aunque las actualizaciones completas de la red son complejas, los desarrolladores están explorando soluciones temporales como "Winternitz Vaults" para asegurar carteras individuales sin cambios inmediatos en toda la red. A pesar de estos esfuerzos, la adopción más amplia de medidas resistentes a la computación cuántica sigue siendo un desafío.