El crecimiento económico global depende cada vez más de la deuda a medida que la población en edad laboral disminuye, lo que afecta las tasas de crecimiento del PIB. Tradicionalmente, el crecimiento del PIB se impulsa por el crecimiento poblacional, las mejoras en la productividad y la expansión de la deuda. Sin embargo, con la reducción de la población en edad laboral, especialmente en las economías desarrolladas, la tasa de crecimiento tendencial ha caído a aproximadamente un 1,75%. Este cambio demográfico limita el potencial de crecimiento, obligando a las economías a depender más de la deuda para mantener el crecimiento, lo que genera preocupaciones sobre la estabilidad económica a largo plazo.