Ripple está cambiando estratégicamente el papel de XRP, pasando de ser un token para pagos transfronterizos a convertirse en un actor clave en las finanzas descentralizadas institucionales (DeFi). Este giro, destacado por el ejecutivo de Ripple Ross Edwards, tiene como objetivo integrar XRP en la columna vertebral de la infraestructura nativa de criptomonedas en Wall Street. La empresa se está enfocando en mejorar la utilidad del XRP Ledger mediante el lanzamiento de un protocolo de préstamos nativo, posicionando a XRP como una fuente de garantía para actividades de préstamo y endeudamiento tradicionalmente dominadas por plataformas DeFi basadas en Ethereum. Un componente crítico de esta estrategia es la introducción por parte de Ripple de RLUSD, una stablecoin diseñada para facilitar los mercados de activos tokenizados y los préstamos institucionales. Edwards enfatizó la necesidad de stablecoins para la realización práctica del valor en efectivo en activos del mundo real tokenizados. Esto marca una evolución significativa en el enfoque de Ripple, pasando de simplemente promover la tokenización de activos a optimizar la generación de rendimiento y las operaciones 24/7 para clientes institucionales.