Paraguay se ha convertido en el cuarto país más grande del mundo en minería de criptomonedas, aprovechando el excedente estructural hidroeléctrico de la represa de Itaipú. Este desarrollo destaca la ventaja estratégica de Paraguay en el sector de la minería cripto debido a sus abundantes y rentables recursos energéticos. En contraste, Brasil avanza rápidamente en la industria minera tras la liberalización de su mercado eléctrico. Mientras tanto, Bolivia depende en gran medida de los subsidios al gas natural, y Argentina enfrenta desafíos por la salida de operadores y la volatilidad macroeconómica. Venezuela y El Salvador permanecen en la etapa potencial, aún por capitalizar plenamente sus capacidades mineras.