Las autoridades iraníes han detenido a 500 personas sospechosas de espionaje, acusadas de filtrar información a entidades hostiles y medios antiiraníes. Según el comandante de las fuerzas de seguridad iraníes, Radan, 250 de estos sospechosos estuvieron involucrados en actividades significativas, incluyendo proporcionar inteligencia sobre objetivos, colaborar con bandas criminales e intentar alterar el orden público.