El modelo ve (vote-escrow) se considera efectivo solo cuando existe una necesidad genuina de asignación de liquidez. En ausencia de dicha demanda, el modelo puede agravar las pérdidas de eficiencia y los riesgos de centralización. En consecuencia, la industria está adoptando cada vez más mecanismos de incentivos más directos, como recompras, estrategias deflacionarias y staking líquido para abordar estas preocupaciones.