En febrero de 2026, el mercado inmobiliario experimentó un desequilibrio significativo, ya que los vendedores de viviendas superaron en un 46,3 % a los compradores. Esto marca la mayor brecha registrada desde al menos 2013, destacando una continua disminución en la demanda de los compradores. La disparidad sugiere un entorno desafiante para los vendedores, ya que el mercado se ajusta a las condiciones económicas cambiantes y los posibles compradores permanecen cautelosos.