El lanzamiento de GPT-5.6 y Fable 5 ha generado un debate significativo sobre el acceso y la regulación de los modelos avanzados de IA. Quedan preguntas clave sin responder, como si el acceso a estos modelos de vanguardia estará restringido a los estadounidenses y qué tipo de identificación será requerida para acceder. También crecen las preocupaciones sobre la posible vigilancia gubernamental de las interacciones con la IA bajo el pretexto de la seguridad. La situación destaca un cambio desde el desarrollo de la IA como una carrera competitiva entre laboratorios hacia cuestiones de acceso, identidad y control. El rápido avance de las tecnologías de IA ha superado los esfuerzos legislativos, creando un cuello de botella donde la tecnología misma ahora está limitada por incertidumbres regulatorias. Los observadores señalan que las reglas que rigen la IA se están estableciendo en tiempo real, reflejando el panorama evolutivo de la gobernanza de la IA.