El lanzamiento de GPT-5.6 se ha retrasado debido a que las regulaciones gubernamentales se han endurecido en torno a las tecnologías de IA. Este retraso se produce mientras el gobierno de Estados Unidos comienza a implementar controles más estrictos, requiriendo aprobación para el acceso a modelos avanzados de IA caso por caso. Esta medida ha generado preocupaciones sobre el posible impacto en el crecimiento económico, ya que los gastos de capital en IA representaron aproximadamente el 75 % del crecimiento del PIB de EE. UU. en el primer trimestre de 2026. Con las empresas proyectando invertir más de 800 mil millones de dólares en IA este año, el retraso y los obstáculos regulatorios podrían afectar significativamente el impulso económico. La situación subraya la fuerte dependencia de la economía en los avances de la IA, con temores de que el progreso detenido pueda conducir a una desaceleración en el gasto y el crecimiento. Irónicamente, el rápido desarrollo de la IA se ha convertido en un cuello de botella, ya que las medidas regulatorias intentan mantenerse al ritmo de los avances tecnológicos.