El oro ha alcanzado un nuevo máximo histórico de 4.710 dólares, impulsado por la incertidumbre económica, las tensiones geopolíticas y las preocupaciones inflacionarias. A medida que los mercados tradicionales enfrentan volatilidad, los inversores recurren cada vez más al oro como un activo refugio. El aumento de los precios está impulsado por una mayor demanda tanto de inversores institucionales como minoristas, con los bancos centrales también aumentando sus reservas de oro, lo que reduce la oferta en el mercado. Varios factores están contribuyendo al rally del oro, incluyendo su papel como cobertura contra la inflación, el debilitamiento de las monedas fiduciarias como el dólar estadounidense y las tensiones geopolíticas en curso. Los analistas técnicos destacan patrones alcistas y compras por impulso como impulsores adicionales. Los analistas del mercado sugieren que si las condiciones actuales persisten, el oro podría alcanzar niveles aún más altos en los próximos meses.