El oro y la plata han alcanzado nuevos máximos históricos, reafirmando su estatus como activos refugio confiables en medio de la incertidumbre económica. El aumento del oro está impulsado por preocupaciones inflacionarias, la demanda de los bancos centrales y las tensiones geopolíticas, mientras que la plata también ha experimentado un fuerte repunte, beneficiándose de su doble papel como activo industrial y monetario. Estos desarrollos destacan un renovado interés de los inversores en los metales preciosos mientras los mercados globales enfrentan volatilidad y presiones inflacionarias. En contraste, Bitcoin se mantiene casi un 30% por debajo de su pico de 2021, que fue aproximadamente de 69,000 dólares. Este bajo rendimiento ha generado preguntas sobre el papel de Bitcoin como reserva de valor, especialmente porque sigue mostrando correlación con activos de riesgo como las acciones tecnológicas. A pesar de esto, los fundamentos de Bitcoin siguen siendo sólidos, con un interés institucional continuo y acumulación por parte de los tenedores a largo plazo, lo que sugiere un potencial para una recuperación futura.