Febrero vio desarrollos significativos en las políticas fiscales globales sobre criptomonedas, con varios países avanzando hacia regulaciones más estrictas. Los Países Bajos propusieron un impuesto del 36 % sobre las ganancias de capital no realizadas, lo que generó un debate sobre la posible fuga de capitales. El Foro de Empresas de Cripto Blockchain y Web 3.0 de Israel impulsó reformas fiscales para facilitar el cumplimiento y promover el uso de stablecoins. Hong Kong alineó su régimen fiscal con el Marco de Reporte de Criptoactivos de la OCDE, mejorando la transparencia. Vietnam propuso un impuesto del 0,1 % sobre las transferencias de criptomonedas a través de proveedores autorizados, mientras que India mantuvo su rígido impuesto del 30 % sobre las ganancias de criptomonedas. Estos cambios en las políticas se producen mientras Bitcoin sigue bajo presión, sin lograr superar la marca de los 70,000 dólares en medio de incertidumbres regulatorias y factores macroeconómicos. La falta de avances en la Ley CLARITY de EE. UU. y las discusiones en curso sobre aranceles han contribuido a un sentimiento de mercado cauteloso. Mientras tanto, la expansión global de los cajeros automáticos de criptomonedas continúa, con casi 40,000 quioscos en todo el mundo, lo que indica un interés sostenido en las criptomonedas a pesar de los desafíos regulatorios.