En la Conferencia de Economía de Dubrovnik, surgió un marcado contraste entre la Reserva Federal de EE. UU. y el Banco de Inglaterra respecto a las stablecoins. El gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, defendió las stablecoins como una herramienta de pago legítima, enfatizando su potencial para mejorar la competencia y reducir costos. En contraste, Megan Greene del Banco de Inglaterra sugirió que los depósitos tokenizados podrían superar a las stablecoins en utilidad, citando preocupaciones regulatorias y de estabilidad. Este debate coincide con el avance de la Ley CLARITY en el Senado de EE. UU., un proyecto de ley destinado a estructurar el mercado de activos digitales. Un tema clave es si las stablecoins reguladas deberían ofrecer recompensas similares a rendimientos, un punto de controversia entre grupos bancarios y empresas de criptomonedas. La senadora Cynthia Lummis ha destacado la urgencia de aprobar la ley para mantener el liderazgo de EE. UU. en la regulación de activos digitales.