La comunidad de criptomonedas está inmersa en un acalorado debate sobre si se deben congelar 5.6 millones de Bitcoins inactivos para protegerse contra posibles amenazas de la computación cuántica. Los defensores argumentan que congelar estos tokens, que han estado inactivos durante más de una década, podría prevenir robos si las computadoras cuánticas llegan a ser capaces de descifrar la seguridad criptográfica de Bitcoin. Sin embargo, los críticos advierten que tal medida podría socavar los principios fundamentales de Bitcoin de inmutabilidad y descentralización. La Propuesta de Mejora de Bitcoin 361 (BIP-361), introducida por el desarrollador principal Jameson Lopp, sugiere eliminar gradualmente las firmas criptográficas actuales, potencialmente congelando los activos que no migren. Mientras algunos ven esto como un paso necesario para proteger la red, otros, incluidos figuras de la industria como Samuel Patt y Kent Halliburton, argumentan que establecería un precedente peligroso, comprometiendo la promesa de Bitcoin de propiedad incondicional. El debate resalta la tensión entre mantener el ethos fundamental de Bitcoin y adaptarse a las amenazas tecnológicas emergentes.