La industria de las criptomonedas enfrenta un desafío de seguridad significativo que no puede resolverse únicamente mediante auditorías estándar. Las auditorías proporcionan una instantánea de la seguridad de un protocolo en un momento específico, pero no garantizan la seguridad continua, especialmente a medida que los protocolos evolucionan. Los cambios en contratos, infraestructura, gobernanza u operaciones pueden alterar la postura de seguridad de un protocolo, haciendo que la etiqueta de "totalmente auditado" sea potencialmente engañosa. Incidentes recientes, como el hackeo de KelpDAO, destacan los riesgos que van más allá de las vulnerabilidades del código, afectando la confianza de los usuarios en el ecosistema cripto. Para lograr una adopción masiva, la industria debe adoptar una estrategia de defensa en profundidad, combinando revisiones exhaustivas de código con una seguridad operativa robusta y una capacitación interna integral, en lugar de depender únicamente de las auditorías.