Brian Armstrong, CEO de Coinbase, se ha convertido en un adversario principal de las instituciones financieras tradicionales de Wall Street, según un informe del 2 de febrero del Wall Street Journal. Las disputas de Armstrong con ejecutivos bancarios, incluido Jamie Dimon de JPMorgan, giran en torno a la regulación de las criptomonedas y la "Ley de Estructura del Mercado de Criptomonedas" (Ley CLARITY). Los bancos temen que las stablecoins de alto rendimiento puedan desviar 6.6 billones de dólares en depósitos, afectando sus operaciones de préstamo. Armstrong aboga por la competencia en el libre mercado, acusando a los bancos de sofocar la innovación. Patrick Collison, CEO de Stripe, señaló que la postura de Armstrong, aunque no beneficia directamente a Coinbase, refleja su creencia en mercados competitivos que protegen la libertad del consumidor. Armstrong compartió este sentimiento, viendo la situación como un juego de suma positiva donde tanto las empresas de criptomonedas como los bancos tradicionales pueden prosperar, a pesar de cierta resistencia política a la competencia.