China está expandiendo rápidamente sus sectores de energía solar y vehículos eléctricos (VE), reduciendo significativamente su dependencia del petróleo y el gas. La inversión del país en energías renovables y transporte limpio forma parte de una estrategia más amplia para mejorar la seguridad energética y reducir las emisiones de carbono. Se espera que este cambio transforme el panorama energético de China, posicionándola como líder en soluciones energéticas sostenibles.