China ha ordenado a sus principales refinerías de petróleo que cesen las exportaciones de diésel y gasolina debido a la intensificación de las tensiones en Irán. Esta directiva tiene como objetivo garantizar la seguridad energética interna en medio de una creciente inestabilidad geopolítica. La suspensión afecta a algunas de las mayores compañías de refinación del país, que ahora están priorizando el suministro local sobre las ventas internacionales.