China ha logrado reducir efectivamente su consumo de petróleo en 3-4 millones de barriles por día en medio de la guerra en Irán, contrarrestando las predicciones de daños económicos. Esta reducción estratégica no ha impactado significativamente el PIB de China, demostrando la resiliencia y adaptabilidad del país en la gestión energética. Además, China ha aprovechado la situación asegurando compras de oro a precios descontados, alineándose con sus intereses económicos.