A medida que la tecnología continúa avanzando, hay un llamado creciente para que la próxima generación de sistemas priorice la apertura y la transparencia. Los defensores argumentan que estos sistemas deben diseñarse pensando en los usuarios, asegurando que sean accesibles y responsables. Este impulso hacia una tecnología más centrada en el usuario surge en medio de preocupaciones crecientes sobre la privacidad, la seguridad de los datos y las implicaciones éticas del crecimiento tecnológico.