Denis Beau, subgobernador del Banque de France, aboga por el rápido desarrollo de dinero tokenizado y stablecoins denominados en euros, instando a la colaboración entre los sectores privado y público. Esto contrasta con el enfoque de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, centrada en el proyecto del euro digital del banco central, considerando las stablecoins privadas como secundarias. El Banque de France planea lanzar su servicio mayorista de dinero tokenizado para finales de 2025, antes del piloto del euro digital del BCE previsto para mediados de 2027. El consorcio Qivalis, compuesto por 12 grandes bancos, incluidos ING y BNP Paribas, se alinea con la visión de Beau, con el objetivo de introducir un euro digital privado en 2025. Esta iniciativa destaca un impulso hacia la autonomía europea en pagos, contrarrestando el dominio de stablecoins denominadas en dólares como USDT y USDC. La postura de Beau enfatiza la necesidad de adaptaciones regulatorias bajo MiCA para acelerar el desarrollo de la infraestructura de pagos tokenizados, reflejando una división filosófica más amplia sobre el ritmo y control de la innovación en moneda digital en Europa.