Las stablecoins han superado a Bitcoin como la criptomoneda más comprada en América Latina, representando el 40% de las transacciones cripto en comparación con el 18% de Bitcoin, según el informe 2025 de Bitso. Este cambio está impulsado por desafíos económicos como la inflación, la depreciación de la moneda y el acceso limitado a servicios bancarios, lo que lleva a los usuarios a adoptar activos digitales respaldados por el dólar como USDT y USDC para pagos, ahorros y remesas. La tendencia, descrita como "dolarización digital", refleja una preferencia por las stablecoins debido a su capacidad para mantener el valor frente al dólar estadounidense, ofreciendo una alternativa práctica a las monedas locales volátiles. A pesar de la reducción en la participación de Bitcoin en las transacciones, sigue siendo un componente clave de las carteras cripto en la región, valorado por su escasez y naturaleza descentralizada. Mientras tanto, las stablecoins continúan ampliando su papel en las actividades financieras cotidianas, apoyadas por innovaciones como las soluciones de remesas basadas en stablecoins de Mercado Libre.