La infraestructura energética de Arabia Saudita ha sido objeto de una serie de ataques, afectando significativamente la producción y exportación de petróleo crudo. Los campos petrolíferos de Qaisumah y Manifa han experimentado una reducción en la producción diaria de aproximadamente 300,000 barriles debido a los ataques. Además, los daños en una estación de bombeo clave en el oleoducto este-oeste han disminuido la capacidad diaria de transporte de petróleo en alrededor de 700,000 barriles. Las operaciones de refinación también se han visto afectadas, con instalaciones importantes como las refinerías Jubail Satorp, Ras Tanura, Yanbu Samref y Riyadh experimentando interrupciones que dificultan la exportación de productos refinados. Un incendio en la planta de procesamiento de Jueima ha interrumpido aún más las exportaciones de gas licuado de petróleo (GLP) y gas natural licuado (GNL). El Ministerio de Energía de Arabia Saudita confirmó la muerte de un oficial de seguridad industrial y la suspensión temporal de las operaciones en ciertas instalaciones.