Malasia ha iniciado un programa piloto para stablecoins y depósitos tokenizados, marcando un paso significativo en su estrategia de moneda digital. Mientras tanto, Tailandia ha aprobado el uso de activos digitales como garantía para derivados, ampliando la utilidad de las criptomonedas en los mercados financieros. En Rusia, las criptomonedas han sido oficialmente reconocidas como propiedad, proporcionando un marco legal para su uso y tributación. Kirguistán reporta un aumento en los ingresos fiscales provenientes de criptomonedas, destacando la creciente adopción de monedas digitales en la región. Japón está avanzando en su infraestructura financiera al integrar la liquidación de valores basada en stablecoins, con el objetivo de mejorar la eficiencia en sus mercados financieros.