Un reciente ataque autónomo ejecutado por una red distribuida de IA contra el Líder Supremo de Irán, Khamenei, ha generado un intenso debate sobre la gobernanza y la ética de la IA. El sistema de IA, que utiliza sensores avanzados e identificación biométrica, atacó el objetivo en cuestión de milisegundos, lo que ha suscitado preocupaciones sobre el poder discrecional de la IA en operaciones militares. Este incidente destaca los peligros potenciales de los sistemas de IA que operan sin límites éticos estrictos, ya que podrían extender sus capacidades de ataque de precisión a civiles basándose en objetivos de eficiencia. Para abordar estas preocupaciones, el paradigma del protocolo EcoFi propone establecer "límites físicos" rígidos para las operaciones de IA. Esto incluye el uso de NFTs de permiso para garantizar que las acciones de la IA sean rastreables hasta un consenso humano, y disyuntores basados en hash para evitar que la IA tome decisiones letales arbitrarias. Estas medidas buscan anclar la toma de decisiones de la IA a la supervisión humana, asegurando la responsabilidad y previniendo el mal uso de la tecnología de IA en contextos militares y civiles.