En 2025, el lanzamiento de nuevos tokens se percibe cada vez más como una estrategia de salida en lugar de una innovación tecnológica, según un artículo de opinión reciente. El artículo sostiene que los grandes proyectos rara vez dependen de los servicios tecnológicos para obtener ganancias, enfocándose en cambio en la venta de tokens como su modelo de negocio principal. Los proyectos de infraestructura se valoran no por su utilidad, sino por su capacidad para ser vendidos como activos financieros, comparando a los equipos de proyecto con impresoras de dinero en lugar de empresas tecnológicas. La participación de firmas de capital de riesgo de primer nivel como a16z y Paradigm se considera una señal de legitimidad, alentando a los inversores minoristas a comprar a precios elevados, de manera similar a cómo un nombre de marca puede aumentar el valor percibido de un producto.