Los intentos de integrar mecanismos financieros en las redes sociales, como SocialFi, han fracasado en gran medida debido a una comprensión fundamental errónea de la dinámica de los medios, según la teoría de McLuhan. Las redes sociales, inherentemente "medios fríos", obtienen su valor de la participación e interacción de los usuarios. El modelo de SocialFi, que asignaba precios en tiempo real a las interacciones sociales, transformó estas redes en "medios calientes", lo que llevó a su colapso al cambiar el enfoque de los usuarios del compromiso a la especulación financiera. De manera similar, el mercado de NFT, inicialmente un "medio frío" impulsado por la comunidad y el consenso cultural, se convirtió rápidamente en un "medio caliente" debido a optimizaciones del mercado como la fijación de precios en tiempo real y herramientas de rareza. Este cambio erosionó el valor impulsado por la comunidad de los coleccionables, reduciéndolos a meros activos financieros. El fracaso tanto de SocialFi como de los NFT subraya la importancia de preservar la naturaleza "fría" de las plataformas sociales, permitiendo que el capital se cristalice solo en nodos específicos sin abrumar a todo el ecosistema.