La industria de las criptomonedas muestra signos de madurez en 2026, desplazando su enfoque de las empresas especulativas hacia infraestructuras sostenibles que generan ingresos. El año 2025 marcó una transición crucial, destacando el potencial de la blockchain para respaldar bienes y servicios tangibles, particularmente a través de redes descentralizadas de infraestructura física (DePIN) y la emergente economía de máquinas. En 2025, la industria se alejó de la especulación con memecoins, centrándose en métricas fundamentales como los ingresos del protocolo. Los proyectos DePIN ahora generan ingresos reales construyendo redes de servicios descentralizadas. La economía de máquinas está evolucionando con una mayor estandarización, permitiendo que dispositivos autónomos realicen transacciones eficientes en cadena. Este cambio hacia la utilidad en el mundo real busca acelerar la adopción de las criptomonedas demostrando beneficios prácticos para usuarios y empresas. Leonard Dorlöchter, cofundador de peaq, destaca la importancia de las fuentes de ingresos tangibles dentro de los marcos DePIN. Señala que la tecnología blockchain es crucial para construir infraestructuras neutrales, manteniendo la descentralización como un principio fundamental incluso con el crecimiento de la regulación y la adopción. El futuro podría ver agentes autónomos ganando y comprando recursos de forma independiente, reforzando el papel de la blockchain en la economía digital descentralizada.