El conflicto en curso entre Estados Unidos, Israel e Irán ha sumido al mercado del petróleo en su crisis más grave en décadas. Las tensiones geopolíticas han provocado interrupciones significativas en el suministro de petróleo, causando un aumento vertiginoso de los precios y generando incertidumbre en los mercados energéticos globales. Este desarrollo marca un punto crítico para la industria petrolera, ya que los interesados se preparan para posibles impactos a largo plazo en las cadenas de suministro y en la fijación de precios.