Los mercados globales experimentaron un rally significativo la semana pasada debido a las esperanzas de una desescalada en Oriente Medio, tras el anuncio temporal de Irán sobre la apertura del Estrecho de Ormuz. Esto provocó una fuerte caída en los precios del petróleo y un aumento en los activos de riesgo, con las acciones estadounidenses alcanzando nuevos máximos. Sin embargo, las señales posteriores de Irán sobre mantener el control militar y las sanciones estadounidenses en curso han reavivado las preocupaciones sobre una posible volatilidad. La próxima semana se centrará en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, con el presidente Trump indicando posibles avances durante el fin de semana. Advirtió que la falta de un acuerdo para el miércoles podría poner fin al alto el fuego y aumentar los riesgos de conflicto. Mientras tanto, las señales de política de la Reserva Federal también serán cruciales, ya que la caída de los precios de la energía ha aumentado las expectativas de una reducción de tasas este año al 60%. La audiencia en el Senado de Kevin Warsh, nominado para presidir la Fed, la próxima semana será observada de cerca por su postura política, especialmente en lo que respecta a las tasas de interés.